Decidir ir a terapia de pareja puede generar muchas dudas.
«¿Qué tendremos que explicar?»
«¿El psicólogo nos dirá quién tiene razón?»
«¿Y si mi pareja cuenta algo con lo que no estoy de acuerdo?»
«¿Nos van a decir lo que tenemos que hacer?»
«¿Y si después de hablar de nuestros problemas salimos peor de lo que hemos entrado?»
Para muchas personas, la terapia individual resulta relativamente fácil de imaginar: una persona habla con un psicólogo sobre aquello que le preocupa.
Pero cuando somos dos la situación cambia.
Porque cada persona llega a terapia con su propia versión de lo que está ocurriendo. Y, muchas veces, ambos pueden estar convencidos de que el problema es bastante evidente.
«Si mi pareja cambiara esto, estaríamos bien.»
Sin embargo, la terapia de pareja no consiste en descubrir quién tiene razón.
La pregunta que intentamos responder es diferente:
¿Qué está ocurriendo entre vosotros para que hayáis llegado hasta aquí?
¿Qué se hace en una terapia de pareja?
Imaginemos una pareja que discute frecuentemente porque una persona siente que la otra no le presta suficiente atención.
Una dice:
«Últimamente nunca quieres hacer nada conmigo.»
La otra responde:
«Eso no es verdad. Estoy trabajando todo el día y cuando llego a casa solo recibo reproches.»
La primera siente que no la entienden.
La segunda siente que haga lo que haga nunca será suficiente.
Y empieza la discusión.
Si nos limitamos al contenido de la conversación, podríamos intentar averiguar quién tiene razón.
¿Cuánto tiempo pasan realmente juntos? ¿Trabaja demasiado? ¿Está exagerando la otra persona?
Pero en terapia de pareja nos interesa también comprender qué está ocurriendo debajo de esa discusión.
Quizá una persona está intentando decir:
«Te echo de menos y necesito sentir que sigo siendo importante para ti.»
Mientras la otra está escuchando:
«Todo lo que haces es insuficiente.»
Cuando esto se repite, cada persona reacciona a lo que cree que está recibiendo del otro y la pareja puede terminar atrapada en una dinámica que ninguno de los dos desea.
Por eso, una parte importante de la terapia consiste en empezar a reconocer esas dinámicas.
La primera sesión de terapia de pareja
La primera sesión sirve, sobre todo, para conocernos.
Queremos entender qué os ha llevado a pedir ayuda, cómo vive cada persona la situación y qué esperáis encontrar en la terapia.
Puede que ambos estéis de acuerdo sobre cuál es el problema.
O puede que no.
Una persona puede llegar diciendo:
«Tenemos un problema de comunicación.»
Y la otra pensar:
«Nuestro problema no es la comunicación. El problema es que ya no confío.»
Esto también forma parte del proceso.
No necesitamos que una pareja llegue a consulta con una explicación perfectamente compartida de lo que está ocurriendo. Precisamente uno de los objetivos iniciales puede ser comprender cómo está viviendo la relación cada uno.
También hablaremos de vuestra historia como pareja, de las dificultades actuales y de aquellos aspectos de la relación que consideráis importantes.
Porque no queremos conocer solamente qué funciona mal.
También necesitamos saber qué continúa funcionando.
¿El terapeuta decide quién tiene razón?
Esta es una preocupación bastante habitual.
Especialmente cuando llevamos tiempo discutiendo sobre un mismo tema.
Podemos llegar a terapia esperando, quizá sin darnos cuenta, que finalmente una persona externa confirme:
«¿Ves? Te lo estaba diciendo.»
Pero un terapeuta de pareja no debería convertirse en un árbitro.
En psicoterapia de pareja, entender lo que ocurre suele ser mucho más útil que decidir quién gana una discusión.
Dos personas pueden vivir una misma situación de formas completamente diferentes y ambas experiencias pueden ser importantes.
Eso no significa que cualquier conducta sea aceptable ni que no existan límites.
Significa que el trabajo terapéutico intenta comprender qué siente, necesita y hace cada persona y qué ocurre cuando esas dos experiencias se encuentran dentro de la relación.
¿Vamos a aprender técnicas para comunicarnos mejor?
Probablemente trabajaremos la comunicación.
Pero la terapia de pareja no consiste únicamente en aprender algunas frases o técnicas para discutir correctamente.
Podemos saber perfectamente que deberíamos escuchar sin interrumpir.
Y aun así interrumpimos.
Podemos saber que gritar no ayuda.
Y aun así acabamos gritando.
Podemos saber que sacar un conflicto de hace cinco años no va a solucionar lo que está ocurriendo hoy.
Y cinco minutos después estamos hablando precisamente de aquello.
¿Por qué?
Porque cuando estamos emocionalmente implicados no reaccionamos solamente desde aquello que sabemos racionalmente.
También aparecen miedo, enfado, frustración, inseguridad, experiencias anteriores y necesidades que quizá no sabemos expresar de otra manera.
Por eso, mejorar la comunicación puede implicar algo más profundo:
comprender qué nos ocurre cuando dejamos de poder escucharnos.
¿Tenemos que hablar del pasado?
Depende.
Desde una psicoterapia humanista integradora, no existe la necesidad de buscar en el pasado una explicación para absolutamente todo lo que ocurre en el presente.
Pero nuestra historia importa.
Cada persona llega a una relación habiendo aprendido determinadas maneras de querer, protegerse, discutir, pedir afecto o reaccionar cuando siente miedo al rechazo.
También existe una historia compartida como pareja.
Hay momentos buenos.
Hay momentos difíciles.
Hay conversaciones que conseguimos cerrar y otras que quizá siguen abiertas años después.
A veces necesitamos mirar hacia atrás para comprender por qué algo que sucede hoy nos afecta de una determinada manera.
Pero no se trata de vivir permanentemente en el pasado.
Miramos hacia atrás cuando nos ayuda a entender mejor lo que está ocurriendo ahora.
¿Qué pasa si discutimos durante la sesión?
Puede pasar.
De hecho, no sería extraño.
La terapia habla precisamente de temas que nos importan y que pueden despertar emociones intensas.
La diferencia es que en consulta tenemos la posibilidad de detenernos.
En casa, una discusión puede avanzar muy rápido:
comentario → interpretación → respuesta → defensa → reproche → discusión.
En terapia podemos parar en medio de esa secuencia.
«¿Qué has sentido cuando ha dicho esto?»
«¿Qué has entendido tú?»
«¿Qué necesitabas que comprendiera?»
A veces, poder observar lentamente algo que normalmente ocurre en unos pocos segundos nos permite empezar a entender por qué acabamos siempre reaccionando de la misma manera.
El objetivo no es conseguir que nunca más exista conflicto.
Probablemente sería poco realista.
El objetivo puede ser aprender a vivir los conflictos de otra manera.
¿Y si aparecen emociones difíciles?
También forman parte del proceso.
Puede aparecer tristeza.
Enfado.
Miedo.
Culpa.
Vergüenza.
Incluso alivio al poder decir finalmente algo que llevábamos mucho tiempo guardándonos.
En una terapia desde un enfoque humanista, las emociones no son algo que tengamos que eliminar rápidamente para poder continuar.
Intentamos escucharlas.
Porque muchas veces nos están explicando algo sobre aquello que necesitamos, aquello que nos duele o aquello que tememos perder.
La consulta debe ofrecer un espacio suficientemente seguro para poder acercarnos a esas emociones sin sentirnos juzgados.
¿La terapia de pareja sirve para evitar una separación?
Puede ayudar a una pareja que quiere reconstruir su relación.
Pero este no es siempre el objetivo.
Hay parejas que llegan diciendo:
«Queremos estar bien juntos.»
Y otras que llegan diciendo:
«No sabemos si queremos seguir juntos.»
Son situaciones diferentes.
La terapia no debería decidir por vosotros.
Podemos explorar qué ha ocurrido, qué queda de la relación, qué necesita cada persona y qué posibilidades existen.
A veces el proceso ayuda a recuperar la conexión.
Otras veces ayuda a tomar una decisión que llevaba mucho tiempo bloqueada.
Por eso quizá la pregunta no sea:
«¿La terapia conseguirá que sigamos juntos?»
Sino:
«¿Puede ayudarnos a comprender qué nos está pasando y decidir qué queremos hacer con ello?»
¿Cuánto dura una terapia de pareja?
No existe una duración que pueda aplicarse a todas las parejas.
Dependerá del motivo de consulta, de cuánto tiempo lleve presente la dificultad, de los objetivos y también del propio proceso que vaya haciendo la pareja.
Dos parejas pueden llegar diciendo que tienen «problemas de comunicación» y necesitar cosas completamente diferentes.
Por eso, más que empezar con un número de sesiones decidido de antemano, necesitamos entender qué está ocurriendo y valorar cómo evoluciona el proceso.
La terapia tampoco pretende crear una dependencia del terapeuta.
El objetivo es que aquello que vamos comprendiendo y trabajando en consulta pueda trasladarse progresivamente a la relación fuera de ella.
Entonces, ¿qué intenta conseguir una terapia de pareja?
Quizá podemos resumirlo de una forma sencilla.
No buscamos una relación en la que nunca se discuta.
No buscamos que dos personas piensen siempre igual.
Tampoco buscamos una pareja «perfecta».
Buscamos comprender.
Comprender qué necesita cada persona.
Qué nos hace daño.
Qué estamos intentando decir cuando discutimos.
Qué dinámicas repetimos.
Qué heridas continúan abiertas.
Y qué podemos empezar a hacer de otra manera.
Porque muchas veces una pareja no llega a terapia porque haya dejado de intentarlo.
Puede ocurrir precisamente lo contrario.
Lleva mucho tiempo intentando solucionar el problema, pero cada intento termina llevándola nuevamente al mismo lugar.
La terapia puede ofrecernos un espacio para parar ese movimiento y observar juntos qué está ocurriendo.
¿Cómo trabajamos la terapia de pareja en Tarragona?
En Respira Psicología, en Tarragona, trabajamos desde la Psicoterapia Integradora Humanista.
Esto significa que no ponemos únicamente el foco en el problema que trae a la pareja a consulta. Nos interesan también las dos personas que forman esa relación: su experiencia, sus emociones, su historia y la manera particular que tiene cada una de relacionarse.
El terapeuta acompaña el proceso creando un espacio seguro, respetuoso y sin juicios donde podamos explorar aquello que está ocurriendo.
No para deciros cómo debería ser vuestra relación.
Sino para ayudaros a comprender cómo es vuestra relación, qué está ocurriendo dentro de ella y qué necesitáis para poder estar mejor.
Si estáis pensando en empezar un proceso, podéis conocer más sobre cómo trabajamos en nuestro servicio de terapia de pareja en Tarragona.
¿Necesita terapia de pareja en Tarragona?
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