Señales de que vuestra relación puede necesitar terapia de pareja

señales de necesitar terapia de pareja

Todas las parejas discuten. Todas pasan por momentos en los que parece más difícil entenderse. Podemos estar más cansados, tener menos tiempo para nosotros, atravesar cambios importantes o simplemente no estar de acuerdo.

En principio, nada de esto significa que una relación necesite terapia de pareja.

Pero desde la psicología podemos hacernos otra pregunta:

¿Qué ocurre cuando intentamos solucionar una y otra vez los mismos problemas y siempre acabamos en el mismo lugar?

Porque una cosa es atravesar una dificultad juntos y otra diferente es sentir que hemos entrado en una dinámica de la que ya no sabemos cómo salir.

Muchas parejas esperan hasta encontrarse en una situación límite antes de buscar ayuda. Sin embargo, la terapia de pareja no tiene por qué ser el último recurso antes de una ruptura.

A veces puede ser precisamente una forma de evitar llegar hasta ahí.

Cuando discutimos siempre por lo mismo

Imaginemos una discusión bastante habitual:

Uno hace un comentario. El otro lo interpreta como una crítica y responde. Aparece algo que ocurrió la semana pasada. Después algo que ocurrió hace seis meses. Uno intenta explicarse, el otro siente que no le están escuchando y la conversación termina con ambos enfadados.

Unos días después vuelve a ocurrir.

Quizá esta vez el motivo sea diferente, pero la discusión se parece muchísimo a la anterior.

tema → reacción → defensa → reproche → discusión → distancia → nuevo conflicto.

Con el tiempo podemos llegar incluso a saber cómo terminará una conversación antes de empezarla.

El problema no siempre está únicamente en aquello por lo que discutimos. A veces está en la dinámica que hemos creado para intentar resolverlo.

Cuando una pareja repite constantemente el mismo conflicto sin conseguir avanzar, puede ser un buen momento para plantearse pedir ayuda.

 

señales de necesitar terapia de pareja cuando hablar se vuelve dificil

Cuando hablar de determinados temas se vuelve cada vez más difícil

También puede ocurrir algo aparentemente contrario.

Dejamos de discutir.

No porque hayamos solucionado el problema, sino porque hemos aprendido que es mejor no hablar de él.

«Mejor no digo nada.»

«Ya sé cómo va a acabar.»

«No quiero volver a discutir.»

Evitar una conversación puede proporcionarnos tranquilidad en ese momento. Pero si cada vez hay más temas que preferimos no tocar, también puede aumentar la distancia entre nosotros.

La comunicación en pareja no consiste en estar siempre de acuerdo. Tampoco en conseguir que el otro vea las cosas exactamente como nosotros.

La cuestión podría ser:

¿Podemos hablar de lo que nos preocupa sin sentir que la conversación amenaza nuestra relación?

Si cada vez resulta más difícil, la terapia puede ofrecer un espacio diferente para volver a hablar de aquello que fuera de la consulta termina siempre en el mismo lugar.

Cuando sentimos que nuestra pareja ya no nos comprende

Podemos hablar mucho y, aun así, no sentirnos escuchados.

Una persona explica algo intentando transmitir: «Esto me ha hecho daño.»

La otra puede escuchar: «Me estás diciendo que todo lo hago mal.»

Y a partir de ahí empieza una conversación completamente diferente.

Cada miembro de la pareja interpreta lo que ocurre desde su propia experiencia, su historia, sus necesidades y también sus inseguridades.

Por eso, en terapia de pareja no se trata solamente de aprender a comunicarse «mejor».

A veces necesitamos comprender qué estamos escuchando cuando nuestra pareja nos habla y qué estamos intentando expresar realmente cuando hablamos nosotros.

Desde una perspectiva humanista, el terapeuta no está ahí para decidir quién tiene razón. Está para ayudar a comprender qué está viviendo cada persona y qué está ocurriendo entre ambas.

Cuando aparece distancia emocional

No todas las parejas que atraviesan dificultades discuten constantemente.

A veces ocurre algo mucho más silencioso.

Seguimos organizando la casa. Hablamos de los niños. Decidimos qué hay que comprar. Nos preguntamos a qué hora llegaremos.

Todo funciona.

Pero hace tiempo que apenas hablamos de nosotros.

Podemos empezar a sentir que somos un buen equipo para gestionar la vida cotidiana, pero que hemos perdido parte de la conexión que teníamos como pareja.

La distancia emocional en pareja puede aparecer por muchos motivos: estrés, cambios familiares, dificultades personales, conflictos que no se han resuelto o simplemente años funcionando en modo automático.

La pregunta no es únicamente:

«¿Nos queremos?»

También puede ser:

«¿Seguimos sintiendo que estamos emocionalmente cerca?»

Cuando la confianza se ha deteriorado

Cuando pensamos en pérdida de confianza solemos pensar inmediatamente en una infidelidad.

Pero no es la única forma en que puede dañarse.

Mentiras, secretos, promesas incumplidas o sentir que nuestra pareja no estuvo presente cuando realmente la necesitábamos también pueden dejar heridas.

Después puede aparecer la necesidad de preguntar, comprobar o volver una y otra vez sobre lo ocurrido.

Una persona puede pensar: «Necesito entenderlo para poder volver a confiar.»

La otra: «No importa cuántas veces lo explique, nunca es suficiente.»

Y ambos pueden quedar atrapados ahí.

Reconstruir la confianza no consiste simplemente en decidir olvidar.

A veces necesitamos comprender qué se rompió, qué necesita cada persona después de lo ocurrido y si podemos volver a construir seguridad dentro de la relación.

Cuando los problemas del pasado nunca terminan de quedarse en el pasado

Hay discusiones que aparentemente terminan, pero siguen presentes.

Algo ocurrió hace meses o incluso años y vuelve a aparecer cada vez que existe un nuevo conflicto.

No estamos discutiendo únicamente sobre lo que ha pasado hoy.

Estamos discutiendo también sobre todo lo anterior.

Cuando se acumulan heridas que no hemos conseguido resolver puede aparecer resentimiento. Entonces una situación pequeña puede tener una intensidad que resulta difícil de entender si miramos solamente lo que acaba de suceder.

En estos casos, la psicoterapia de pareja puede ayudar a detenerse en aquello que quedó pendiente y comprender por qué continúa apareciendo en la relación.

Cuando la intimidad o la sexualidad empiezan a generar malestar

El deseo cambia.

Nuestra vida cambia. Nuestro cuerpo cambia. El estrés cambia. También cambia la relación.

Por eso, que existan momentos con mayor o menor deseo sexual no significa necesariamente que haya un problema.

La dificultad puede aparecer cuando dejamos de poder hablar de ello o cuando las diferencias empiezan a generar rechazo, presión, frustración o inseguridad.

En algunas parejas la sexualidad es el principal motivo de consulta. En otras, es una expresión más de una distancia que también está apareciendo fuera de la cama.

Aquí también puede ser útil cambiar la pregunta.

En lugar de:

«¿Por qué ya no tenemos sexo como antes?»

podemos preguntarnos:

«¿Qué está ocurriendo entre nosotros para que la intimidad se haya convertido en algo difícil?»

Cuando empezamos a pensar frecuentemente en dejar la relación

En algún momento de una relación pueden aparecer dudas.

Eso tampoco significa necesariamente que tengamos que separarnos.

Pero si pensamientos como «no sé si quiero seguir», «quizá estaríamos mejor separados» o «no sé si esto tiene solución» aparecen constantemente, quizá haya algo que merece nuestra atención.

Y aquí es importante aclarar algo:

El objetivo de la terapia de pareja no es conseguir que todas las parejas continúen juntas.

El terapeuta tampoco debería decidir si una pareja tiene que continuar o separarse.

La terapia puede ayudarnos a entender qué está ocurriendo, qué necesita cada persona y qué queremos hacer con nuestra relación.

En ocasiones ese proceso ayuda a reconstruirla. En otras, puede ayudarnos a tomar decisiones de una manera más consciente.

Entonces, ¿cómo saber si necesitamos terapia de pareja?

Podríamos hacer una lista.

¿Cuántas veces discutimos? ¿Tenemos relaciones sexuales? ¿Nos sentimos distantes? ¿Confiamos el uno en el otro?

Pero probablemente ninguna lista pueda decirnos exactamente cuándo una pareja «necesita» terapia.

Quizá haya una pregunta más útil:

«¿Hay algo en nuestra relación que nos está haciendo sufrir y, aunque lo intentamos, no estamos consiguiendo resolverlo de otra manera?»

Si la respuesta es sí, puede ser un buen momento para pedir ayuda.

No necesitamos esperar a que aparezca una infidelidad, una gran crisis o una amenaza de ruptura.

Porque una cosa es utilizar la terapia como último intento cuando sentimos que la relación ya está rota y otra es utilizarla para comprender qué está ocurriendo antes de llegar hasta ahí.

¿Y si mi pareja no quiere ir a terapia?

Esta situación es bastante frecuente.

Una persona puede llevar meses preocupada por la relación mientras la otra considera que «no estamos tan mal».

También puede existir miedo.

«¿El psicólogo se pondrá de su parte?»

«¿Y si ir a terapia empeora las cosas?»

«¿Y si descubrimos que realmente deberíamos separarnos?»

Obligar a nuestra pareja a acudir probablemente no sea la mejor manera de empezar un proceso terapéutico.

Pero podemos intentar explicar por qué queremos ir.

No desde:

«Necesitamos terapia porque tú tienes que cambiar.»

Sino desde:

«Hay cosas que nos están haciendo daño y me gustaría que pudiéramos entenderlas de otra manera.»

Terapia de pareja en Tarragona: no hace falta esperar a estar al límite

Muchas parejas llegan a terapia después de meses o años intentando solucionar los mismos problemas.

Y es comprensible.

Contarle a otra persona aquello que ocurre dentro de nuestra relación puede resultar difícil. También puede costarnos aceptar que quizá necesitamos ayuda para resolver algo que pensamos que deberíamos poder solucionar solos.

En Respira Psicología, en Tarragona, trabajamos la terapia de pareja desde un enfoque de psicoterapia humanista integradora.

No buscamos decidir quién tiene razón.

Trabajamos para comprender qué está ocurriendo en la relación, qué está viviendo cada miembro de la pareja y qué dinámicas se han ido construyendo entre ambos.

Porque quizá la señal más importante para plantearnos una terapia de pareja no sea cuánto discutimos.

Puede ser algo mucho más sencillo:

sentir que queremos estar mejor, pero ya no sabemos cómo conseguirlo haciendo lo mismo que hemos hecho hasta ahora.

Si os encontráis en ese punto, podéis conocer cómo trabajamos en nuestro servicio de terapia de pareja en Tarragona.

¿Necesita terapia de pareja en Tarragona?

Si necesitas el apoyo de un psicólogo en Tarragona, sexólogo o terapeuta de parejas, no dudes y solicita tu primera cita en Respira Psicología.

Sobre el autor: <br><a href="https://www.respirapsicologia.com/equipo/#Jordi-Claravalls" target="_blank">Jordi Claravalls</a>

Sobre el autor:
Jordi Claravalls

Jordi Claravalls es psicólogo general sanitario, psicoterapeuta y el fundador de Respira Psicología. Cuenta con el número de colegiado 19672. Es licenciado por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y posee un Máster en Psicología General Sanitaria (VIU), además de especializaciones en Psicoterapia Integradora Humanista (Instituto Erich Fromm) y Terapia Sexual y de Pareja (UB). En sus artículos y en su práctica clínica, Jordi trabaja desde un enfoque humanista integrador. Acompaña a sus pacientes abordando el bienestar desde los planos emocional, cognitivo, conductual y corporal. Conoce más sobre su trayectoria en nuestro equipo de psicólogos en Tarragona.

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