¿Por qué repites una y otra vez el mismo patrón con tus parejas?
¿Has notado alguna similitud en el tipo de parejas que tienes? Las personas son diferentes, pero a menudo hay ciertos rasgos parecidos en esas parejas o en la forma como te vinculas con ellas, o en cómo terminan estas relaciones.
Puede que los problemas que te encuentres sean similares, las discusiones parecidas, puede que empieces con mucha ilusión y que luego termines con dolor…
Este es uno de los temas que nuestros Psicólogos en Tarragona se encuentran de forma más recurrente con las personas que vienen a nuestra consulta.
La repetición de patrones en nuestros vínculos no es un tema casual, ni de mala suerte, sino que tiene una explicación psicológica.
Estos son algunos de los patrones más habituales
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Buscar personas con alguna dificultad emocional y asumir el rol de salvador/a.
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Elegir personas con las que sea muy difícil tener un vínculo (casados/as, personas que viven en el extrangero…)
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Tener la sensación de amar siempre mucho más de lo que recibes.
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Alejarte cuando alguien se acerca de verdad.
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Elegir personas que sean emocionalmente distantes (que no quieran vincular de forma profunda, ni quieran tener un proyecto en común).
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Tener excesiva dependencia emocional.
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Centrarse exclusivamente en tu pareja y dejar de lado los vínculos que habías tenido hasta ahora.
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Miedo a ser abandonado/a.
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Dificultades para poner límites.
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Relaciones intensas e intermitentes.
Estos patrones suelen reproducirse de forma inconsciente y el primer paso será identificarlos. Una vez identificados, será importante trabajar de forma sincera con tu psicólogo, para poder entender el orígen de esta forma de vincularse.
Es importante entender que no eliges cómo te vinculas, lo aprendiste. Por lo tanto, entenderlo puede cambiar tu manera de amar.
De niñ@ no solo aprendiste a andar, también aprendiste:
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Si era seguro llorar.
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Si el enfado era aceptable o había que callarlo.
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Si el amor llegaba cuando cumplías expectativas.
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Si para ser vistos había que cuidar, rendir, madurar rápido… o desaparecer.
Antes de saber amar, miramos como se amaban nuestros padres:
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Cómo se hablaban.
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Cómo se tocaban…o evitaban.
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Cómo resolvían los conflictos.
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Cómo pedían, o no pedían lo que necesitaban.
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Si el amor dolía.
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Si había que sacrificarse.
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Si el amor se callaba.
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Si el amor se sostenía con presencia y cuidado o con ausencia y gritos.
En la adolescencia, empezamos a buscar pertenencia fuera del sistema familiar, nuestros vínculos se volvieron espejo y confirmación. Las primeras parejas, amistades intensas, rechazos y abandonos dejaron huella. Aprendimos qué pasaba cuando nos mostramos tal como éramos.
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Si éramos elegidos.
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Si nos dejaban.
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Si había que adaptarse, endurecerse o irse antes.
Así se fue formando la forma
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cómo nos acercamos,
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cómo nos defendemos,
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cómo pedimos amor,
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cómo nos vamos antes de que nos dejen.
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Aprendimos qué hacer para pertenecer, para ser vistos, para no perder el vínculo.
Esas estrategias fueron necesarias para sobrevivir emocionalmente. Hoy, tal vez, ya no lo sean. Tal vez no amas «mal». Tal vez amas como aprendiste.
Mirar tu historia no es quedarte en el pasado, es dejar de castigarte en el presente.
Sanar no es aprender a amar distinto de golpe, es atreverte a amar con más conciencia, más presencia y más verdad. Y eso… también se aprende.
Tu psicólogo en Tarragona puede ayudarte a comprender y sanar la forma como te vinculas para dejar de repetir esos patrones que tantos problemas y dolor te generan.
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